Oct 25

Problema estructural

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El caos ferroviario de Barcelona es noticia recurrente desde el apagón general que dejó a la ciudad sin energía este verano. Pero el caso de Barcelona es sólo un ejemplo más, mucho más grande, de la ineficiencia de los políticos, a los que se les paga, precisamente, para que hagan algo que no hacen.

El País le mete el dedo en el ojo, una vez más, al Gobierno. El titular de su editorial lo dice todo: “El AVE de la vergüenza“, y dentro, frases lapidarias como:

“El monumental caos de la red ferroviaria catalana requiere soluciones urgentes, incluida una exigencia inmediata de responsabilidades” (…)

“Sucede que en la gestión política de las obras han brillado la incompetencia y la improvisación; y sucede que el Ministerio de Fomento es responsable político de las obras, es decir, de que las empresas cumplan rigurosamente sus contratos, en los plazos fijados y con las calidades exigidas. Es la mala gestión política la que ha llevado a esconder los retrasos con soluciones chapuceras y apresuradas, que al final han acabado por llenar de escombros tres de las seis vías de cercanías de Barcelona” (…)

“No parece haber dudas de que el Ministerio de Fomento no ha ejercido hasta ahora esta responsabilidad sobre las empresas (…) El presidente del Gobierno y la ministra de Fomento tienen la palabra”.

Pero el caos no se queda en Barcelona. La Comunidad Valenciana, bajo distinto Gobierno, ve como cada otoño desde que el mundo es mundo, llueve. Y mucho. Lleva casi un mes diluviando cuando al tiempo le apetece, algo inevitable pero sí previsible. Una mejor gestión no dejaría resultados como estos, y menos cuando hace exactamente 50 años Valencia ya vivió los efectos de una riada de la que quizá deberíamos haber aprendido más, sobre todo después de ver que tuvieron que cerrar al público su obra emblemática en pleno puente. Y la culpa de todo, según los expertos, está en la falta de cuidado de los barrancos y en el urbanismo salvaje.Si seguimos hacia el este, en las Baleares, la cosa no está mejor. El flamante Metro se ha inundado de nuevo y decidieron cerrarlo. Digo yo que en una isla habría que ser aún más cuidadoso proyectando según qué obras.

Pero no todo está en el este. En la capital también saben de qué va esto de las infraestructuras y de inaugurar a toda prisa, como quieren hacer con el AVE en Barcelona. Si no, que se lo digan a Gallardón, que tiene la mala pata de que siempre se rompe alguna tubería en los túneles de la M-30 cuando llueve, que ya es casualidad, ¿no?

Pero qué podemos esperar de una clase dirigente ineficaz e irresponsable, que ni siquiera en uno de los debates más importantes del año hacen acto de presencia en su trabajo, que es el Congreso.

Y esta vez hubo suerte, porque ‘ir pa ná

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Archivado en Medios, Política |

2 dicen que...

  1. Otis B. Driftwood dice que...

    Yo me pregunto si habría alguna forma de suspender de empleo y sueldo a estos absentistas. Que luego te salen conque “no, si sus señorías sí trabajan, lo que pasa es que van a sus despachos porque tienen mucho que hacer”. Yo, si estoy podrío de curro y tengo una reunión semanal con mi jefe, me aguanto y voy. Estos tienen una reunión semanal con “nosotros”, que somos quienes les pagamos, y se permiten el lujo de no ir por no aguantarse la chapa entre ellos. Pues, con perdón, ¡namielda! Para empezar, multa económica directamente de sus sueldos (por ejemplo, supresión de dietas, que eso sabemos que les duele). Y si la falta es reiterada, se les quita la condición de parlamentario y que pase el siguiente de la lista.

    Ais, estas utopías…

  2. admin dice que...

    La verdad es que es lamentable…

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