Los bloggers, unos autónomos estresados
Bloguear vicia, qué les voy a contar, y estresa. Al menos a los que no pueden dejar de postear de forma compulsiva, entre los que destacan los que viven de ello. En los últimos tiempos, un número creciente de personas en todo el mundo ha hecho de los blogs su profesión ya sea escribiendo sobre temas especializados, insertando publicidad en sus webs o directamente fichando como columnista reconvertido.
Matt Richtel escribía para la edición dominical de The New York Times un artículo sobre cómo está afectando este modelo de negocio a la vida de los bloggers. Cuenta Richtel que, incluso “en las compañías más establecidas, internet ha cambiado el modo de trabajar, permitiendo a la gente montar oficinas virtuales y trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento“. Esta flexibilidad, no obstante, tiene una cara oscura, en la que los trabajadores están permanentemente conectados al trabajo.
Mucha gente vive ahora de lo que escribe cómodamente en su casa, pero el peculiar funcionamiento de internet, donde se exige una actualización continua, estar 24 horas al día conectado, comentar permanentemente en otras páginas y al tanto de todo lo que sucede, ha empujado a muchos de estos nuevos autónomos a ciclos de estrés con un trágico final.
Es el caso de Russel Shaw, “un prolífico blogger de temas de tecnología que murió a los 60 años a causa de un ataque al corazón. En diciembre, otro blogger de tecnología, Marc Orchant, murió a los 50 de un ataque masivo. Un tercero, Om Malik, de 41 años, consiguió sobrevivir en diciembre a un ataque al corazón“. Sin llegar a esos extremos, se dan “casos de pérdida (o ganancia) de peso, desórdenes del sueño, cansancio extremo y otras alteraciones nacidas del ritmo de producción de noticias e información que supone internet“.
“Yo aún no he muerto”, comenta Michael Arrington, fundador y co-editor de TechCrunch, un blog popular de tecnología. La página le ha reportado millones gracias a su publicidad, pero ha supuesto también un coste considerable. Arrington ha ganado unos 15 kilos de peso en los últimos tres años, ha desarrollado una severa alteración del sueño y ha convertido su casa en una oficina para él y sus cuatro empleados. “En algún momento tendré una crisis nerviosa y acabaré en el hospital, o algo peor. Esto no puede seguir así”, comenta.
Visto lo visto, me tomo unos días de descanso. Tengo que viajar a Valencia durante unos días, lo que seguramente me mantendrá alejado del teclado. Todo sea por la salud.
7 de Abril de 2008 en 6:52 pm
Je je je
Menos mal que en tu blog eres tu propio jefe. Que otro no te hubiese admitido semejante excusa.
¡Relájate!
24 de Abril de 2008 en 12:18 pm
[...] a la vista: los eAdictos. Saltamos de un medio a otro todo tipo para informarnos con rigor, y eso parece saludable para [...]