Las raíces económicas de la teoría conspirativa

        

Natalia Araguás hace en Comunicació21 un resumen sobre un especial que publica Capçalera, la revista bimensual del Col.legi de Periodistes de Catalunya, dedicado a la teoría conspirativa de los atentados del 11 de marzo. La conclusión que sacan confirma lo que me dijo Pilar Manjón en una entrevista hace algunos meses: todo fue por dinero.

Algunos datos que ofrece dicho informe sobre los tres grandes medios que esgrimieron esta teoría resultan esclarecedores, como esclarecedores son las purgas ideológicas que se han realizado en el seno de cada uno de ellos para poder acallar voces discrepantes:

  • El Mundo. “Se ha recuperado con creces de la tendencia a la baja de los años 2002 y 2003 consiguiendo una espectacular remontada que le ha llevado a conseguir una difusión acumulada de 330.280 ejemplares“. Coste: Despidos fulminantes, como el de Javier Pérez de Albéniz, por un artículo en contra de la línea editorial del diario.
  • La COPE. “Sólo dos días antes de que explotaran los trenes en Madrid se celebraba una reunión entre el comité de empresa y el director general, Jenaro González, que advirtió a los trabajadores de la delicada situación que vivía la emisora. Tres años después pasaba de ser la tercera radio generalista a colocarse la segunda del Estado, en detrimento de Onda Cero“. Coste: “Sólo conserva una cuarta parte de su antigua plantilla, que ha sido reemplazada por gente joven que en gran parte procede de su máster“.
  • Telemadrid. “La única que se ha resentido, hasta el punto de convertirse en 2006 en la cadena autonómica que más audiencia había perdido“. Coste: “Ha trasformado su configuración. Los periodistas históricos han sido relegados de sus funciones o mantenidos en sus puestos sin ofrecerles trabajo. Ante el tedio, muchos han optado por marcharse“.

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