Sarkozy, el presidente de Europa


La trayectoria de Nicolas Sarkozy no es diferente a la de otros muchos líderes: una gestión discutida pero eficiente de sus asuntos internos le convierte en líder incluso fuera de sus fronteras, allí donde nadie le ha votado. Lo malo de esta estrategia, que ya siguieron otros como Tony Blair o José María Aznar, es que suele acabar con un duro aterrizaje: intentar ser el presidente de varios países hace que seas incapaz de gobernar el tuyo propio.

Sarkozy ha querido ser una especie de presidente de Estados Unidos, pero a la europea: un líder influyente más allá de sus fronteras, jalonado por algún triunfo diplomático que le permita estar en todas las fotografías que retratarán el día de mañana la historia de nuestro mundo.

Y eso es exactamente lo que lleva intentando hacer el presidente francés desde que, año y dos meses atrás, liquidara de un plumazo lo que se presentaba como el nuevo fenómeno de la izquierda europea. ¿Quién se acuerda ahora de Ségolène Royal, denostada incluso por sus propios compañeros de partido?

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  1. Jorge Oscar Martínez Miguez dice que...

    Nicolas Sarkozy me parece un político admirable. No es un presidente atado a ortodoxias ideológicas, es una persona pragmática, que venga de la centroderecha no significa que no esté abierto a incorporar a su gobierno a figuras de la izquierda como su ministro de asuntos exteriores. Además tiene un gran carisma y es un gran conocedor de las relaciones internacinales. Como socialista, pienso que si Miterrand viviera le daría un abrazo.

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