Ago 20 2008
Nuestra fuente es poco fiable
Seré un inculto, pero yo no conocía The Pew Research Center, autores de un estudio (aquí el PDF completo) según el cual la prensa digital supera por primera vez a la prensa tradicional como fuente de información. Esto es, que la gente se informa más por internet que por la prensa tradicional. El dato es llamativo, tanto que elpais.com lo llevó en su portada (será también que es verano) y da una alegría a la gente de 233grados.com, fieles a su idea de quemar el papel.
Pesea lo novedoso del titular, si se observan los datos del estudio (que, ojo, está hecho en Estados Unidos, donde la ‘cultura digital’ no es la misma que la de nuestro país) se aprecia que la diferencia de gente que dice enterarse de las cosas vía internet (37%) es muy poca respecto a la que dice enterarse a través de la prensa de papel (34%) y de la radio (35%), y sigue detrás de otros medios como la televisión (52%).
Lo que sí me ha resultado interesante del estudio es la segmentación del público estudiado:
- En un extremo están los tradicionales, aquellas personas con un nivel cultural menor que se informan fundamentalmente a través de los medios de comunicación tradicionales y que, pese a tener ordenador, no lo utilizan como fuente de información. Este 46% del público estudiado reconoce que entiende mejor la información si se la presentan de forma gráfica, ya sea con imágenes televisivas o con un formato digerible en los periódicos.
- En el otro extremo están los que se informan a través de la Red: más jóvenes, con mayor preparación cultural y con más interés por los temas tecnológicos. Son un 13% emergente del universo del estudio que prefieren leer blogs de temática política que informarse a través de la televisión.
- En medio, los denominados “integradores”, interesados tanto en la actualidad política como en la deportiva, de mediana edad y con una buena educación. Este 23% del segmento suele informarse de las cosas a través de la televisión, pero su interés en la información les lleva también a consultar la Red como fuente de información.
El estudio señala que, por mero crecimiento de las nuevas generaciones y deceso de las más veteranas, la tendencia se encamina hacia un mayor consumo de información en la Red. En cualquier caso, la perspectiva del “integrador” (qué terminología tan de Umberto Eco) es la más a tener en cuenta bajo mi punto de vista, contra la evolución de los medios que muchos presentan, con un escenario de evolución y selección natural (lo digital se impondrá y el papel morirá).
Particularmente concibo el futuro de una forma diferente: la evolución y crecimiento de los medios digitales no tiene por qué acabar con los medios tradicionales, aunque sí hará que varíen su rol. Los periódicos en su origen servían como información de servicio o como instrumento de partido político, hasta que con el tiempo suministraron información, especialmente tras la aparición de la radio como elemento de información casi instantánea. Cuando entró en escena la televisión, la radio se convirtió en un medio de cercanía, de entretenimiento, y la prensa profundizó en su papel de informador, interpretador y contextualizador de una realidad que la televisión nos enseñaba cada día: era el ojo del espectador en el lugar de la noticia.
Con la llegada de la información digital, del hipervínculo, de la actualización constante, de la información ampliada hasta el infinito, la prensa no tiene por qué desaparecer: tendrá que desprenderse de su pretendida cercanía a la actualidad (un atentado matutino hace que todos los periódicos del día se vayan directamente a la basura) para buscar un ‘algo más’: una firma, una interpretación, una posición ante la realidad, una -por qué no- comodidad de formato que hoy por hoy la prensa digital no tiene, aunque todo llegará.
Lo más curioso de todo es que otro estudio, este de Sigma Dos para El Mundo, dice que la información más fiable es la de la prensa tradicional, no la de internet. Sumando ambos estudios la conclusión es sencilla: nos informamos más por la Red, pero no nos terminamos de fiar de ella. Y es que la Red tiene muchas virtudes, pero también muchos defectos (cuánto daño hacen los confidenciales) a pulir todavía (muchos de ellos en los blogs). Y esa es su verdadera batalla, no la que muchos le plantean contra el papel.













