Sep 08
¿Es la familia del político un asunto de Estado?
Sarah Palin, Bill Clinton, José María Aznar, Nicolas Sarkozy, Francisco Álvarez Cascos… ¿Cuántas veces los políticos han tenido que dar cuenta de su vida privada? ¿Es realmente necesario? ¿Un escándalo familiar les incapacita como líderes? ¿Deben, por ser personajes públicos, dar cuenta de lo que pasa en su casa?
Una persona que vive, en gran parte, de su imagen pública se expone a eso: a no tener intimidad y a que se le juzgue por todos y cada uno de sus actos. El último caso ha sido el de José María Aznar, expresidente del Gobierno, que ha emitido un comunicado a través de FAES, el think-tank del Partido Popular, para desmentir que el hijo que espera la ministra de Justicia francesa, Rashida Dati, sea suyo. Más allá de que los políticos que hacen de la defensa de los valores tradicionales de la familia deban, por mera coherencia, ser íntegros en lo que a su vida íntima se refiere, ¿debe alguien como Aznar dar explicaciones de su vida privada?
En un país tan puritano como Estados Unidos, sí. Sólo así se explica que el expresidente Clinton tuviera que pasar por un proceso de impeachment, es decir, de destitución e inhabilitación tras el escabroso affaire Lewinsky. La cuestión allí no era directamente la infidelidad de Clinton, sino que hubiera mentido siendo el presidente de EEUU.
¿Es cuestión de saber de su vida pública? ¿Responde a llevar una vida coherente con las ideas que se predica? Algunas reflexiones, en Tinta Digital.

















Septiembre 8th, 2008 a las 5:57 pm
I discovered your homepage by coincidence.

Very interesting posts and well written.
I will put your site on my blogroll.