Sep 11 2008
Ponga una teta en portada
Quienes me conocen saben que no soy nada corporativista. Que, de hecho, me busco bastantes problemas por criticar abiertamente muchas cosas de cuantas empresas he pisado en mi breve trayectoria profesional. No, no es que vaya de rebelde: es que soy un bocazas. Pero hoy, aviso, me voy a poner corporativista.
El tema que me traigo entre manos es el sexo. Mézclenlo con periodismo. ¡Tachán! Dirán que no es periodístico, pero cuántos periódicos ’serios’ llevan hoy en día contenidos sexuales en sus páginas. ¿Saben cuánto ganan, por ejemplo, ABC o La Razón -por hablar de los más conservadores- con sus anuncios de prostitución? ¿Saben, por ejemplo, cuánto se embolsan El País o El Mundo -por hablar de los grandes- en anuncios de este tipo? Si de verdad quieren saberlo y tienen un rato, les dejo el informe que preparé para el Congreso de los Diputados sobre este tema (PDF).
El sexo es algo natural, coincidirán todos. Incluso quienes critican a mi medio por la portada que publicó el otro día, en la que dos naturistas en cueros trepan una montaña. Coincido yo con las críticas con que el sexo, como todo, no es noticioso siempre. Pero, por suerte o por desgracia, se utiliza en todo: desde la publicidad hasta los medios de comunicación. Y grandes discusiones me ha costado este tema. Pero aquí quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. La cuestión no es sacar el tema del sexo, sino cómo tratarlo. Y aquí todos vamos de moralistas (yo el primero)… pero los contenidos sexuales están a la orden del día en los medios (soitu.es, elmundo.es, Tinta Digital…), y a nadie se le caen los anillos por ello.
Llevar sexo en portada es malo. Puedes mentir, como se hace, manipular, como se hace, cometer errores, erratas, faltas de ortografía, matar a gente que sigue estando viva, en fin, puedes hacer cualquier cosa. Ahora, el sexo no es profesional. Ojo: soy el primero que ha criticado dentro de mi redacción la laxitud con la que muchas veces presentamos muchos temas. Cuántas broncas me habré ganado de mis jefes por expresar mi opinión sobre ciertos temas y sobre cómo los presentábamos en 20minutos.es…
Pero echando un vistazo a la blogosfera leo dos curiosas críticas sobre la portada de la edición de papel de mi periódico de hace unos días, con las que no estoy de acuerdo. Copio y pego un fragmento de una de las críticas:
He tenido que mirar varias veces para asegurarme que era eso lo que había cogido y no una revista pornográfica dejada por ahí encima. Ahí en portada, en una foto bien visible y enorme, dos señores desnudos tal cual los trajo su madre al mundo. Y ademas de frente y del revés, no vayamos a perder detalle de sus atributos masculinos. Debajo, el titular de la noticia que supuestamente justifica poner cuerpos desnudos en plena portada de un periódico de venta al público general y al alcance de las manos de cualquier niño
Cualquier niño de esos seguro que sabe más de sexo que yo. Y seguro que sus madres ven menos problemas en la cantidad de escoria televisiva que consumen, la cantidad de sucesos, violencia y sangre gratuita que les pasa ante los ojos. Especialmente porque los padres de hoy en día están demasiado ocupados como para entretenerles. Para eso está la tele. Pero no: el sexo es demasiado. Eso debe estar fuera del alcance de su vista… que si no, hacen preguntas comprometidas.
Coincido en parte con la crítica: ¿qué necesidad hay de una fotografía así? ¿cómo de informativa es? Ahora bien, respondo con otra pregunta: en el mercado de los gratuitos, donde lo fundamental es la distribución (entre otras muchas cosas), es decir, dónde los reparten, ¿creen que alguien va a coger un periódico antes que otro porque tenga dos tíos desnudos en la portada? ¿Es, pues, una estrategia para vender? Yo creo que no.
Harina de otro costal es una edición digital, donde los ‘clicks‘ son la ley que impera. No hace falta saber mucho de esto para tener claro que aquí no vende la política ni los temas que los medios creen que interesan a la gente, sino el entretenimiento, el morbo, lo rosa, el deporte y el sexo. ¡Ah! Y la tecnología, claro. Lo malo, insisto, no es tratar el tema. Sino hacerlo, efectivamente, para aumentar audiencia algo que, en mi humilde opinión, no es el caso de la citada portada, pero sí la que adjunto como captura. E, insisto, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Mi opinión, en resumen: Sexo sí, cuando aporta algo. Si es noticioso, siempre. Si no, separado de la información y en su justa dosis, con un tratamiento serio y sin buscar el click fácil. Ahora bien, no podemos pretender el mismo tratamiento a una crónica parlamentaria que a cómo hacer una felación, ¿no?














