Sep 30 2008

Votad, votad, malditos


Las elecciones de EEUU, las que, por extensión, elegirán al presidente del mundo, están a la vuelta de la esquina. Parecía que arrasaría Hillary Clinton, que no ganó ni las primarias. Entonces parecía que arrasaría Barack Obama, hasta que apareció Sarah Palin. Pero, claro, se deshinchó en las encuestas cuando empezaron a saberse cosas de ella. Total, que ahora no se sabe quién ganará, especialmente gracias al curioso funcionamiento de las elecciones en EEUU, donde puedes ganar en un estado por un sólo voto, pero todos los ‘puntos’ de dicho estado te corresponderán a ti.

Así que, qué mejor que hacer cábalas y sondear opiniones para saber quién ganará. Tan poco fiable como divertido, los medios de comunicación se las ingenian para aumentar tráfico al socaire de los clicks divertidos. O eso, o alimentan el feed back con sus lectores gracias a propuestas innovadoras:

  • The Economist, conscientes de que el cargo de presidente de EEUU afecta a todo el mundo, han decidido montar un sondeo mundial. Tú te inscribes, dices de qué país eres y votas. Cuando ese país tiene votos suficientes, salen las encuestas. El resultado: un mapamundo de las elecciones que, pese a que dicen que la revista es lo más prorepublicano del mundo, es una mundial victoria de Obama.
  • Time ha decidido usar su mejor recurso, la portada, para dar un enfoque económico al tema. Es sencillamente genial: una pregunta y tres opciones. “¿Quién puede rescatar la economía mundial, John McCain (Republicano), Barack Obama (Demócrata) o Ninguno de los anteriores (¡Socorro!)”, con su ilustración de ‘El grito‘, de Much, incluída. Todo ello enmarcado en una línea de puntos para recortar y enviar a la dirección que se indica en el pie de la portada.
  • El Mundo ha puesto al servicio de sus lectores una calculadora de votos. Sencilla y efectista, la cosa consiste en ‘pintar’ de rojo o azul los territorios según pensemos que vayan a quedar y, automáticamente, la barra superior va variando y mostrándonos quién sería el vencedor.


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Sep 30 2008

Legislando la prensa gratuita


Cuentan que cuando empezó a crecer el fenómeno de la prensa gratuita, algunos directores (especialmente Pedro J. Ramírez) intentaron ponerle cerco limitando su distribución. Por ello, intentó que no se pudiera repartir a determinada distancia de kioscos, pasos de peatones, esquinas y bocas del metro. Según cuentan, fracasó. Es una historia que he escuchado varias veces pero de la que no he podido encontrar enlace alguno que la verifique.

Así las cosas, elmundo.es publica hoy que el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado una nueva ordenanza sobre distribución de la prensa gratuita, en virtud de la cual sólo habrá un distribuidor por cabecera en cada lugar. El texto, según he encontrado, no varía sustancialmente las normativas anteriores (PDF de 1999 y PDF de 2005), pero imagino que será una revisión del texto para intentar que, ésta vez sí, se cumpla.

Precisamente hablaba con una amiga que trabaja en una central de medios (busca medios para sus anunciantes) del factor distribución en los gratuitos y ambos conveníamos en que, efectivamente, el peso de la marca hace mucho (la gente suele preferir leer una cabecera antes que otra si puede elegir), pero que el factor definitivo a la hora de coger un periódico gratuito es, sin duda, que te lo den: te puede gustar mucho ADN, pero si no lo dan en tu parada, leerás el que haya.

En cualquier caso, la animadversión de los ‘grandes‘ por la prensa gratuita es palmaria. En el caso de Pedro J., amén de la historia que contaba antes, es conocido que no quiso comprar Qué! del paquete de Recoletos y que, poco más de un año después, los rumores (desde dentro de la casa y de otras voces bastante autorizadas) dicen que el gratuito va a cerrar antes de fin de año*. Qué decir de Cebrián, que tantas veces ha hablado (mal) de la prensa gratuita.

Con este clima arranca el I Congreso Mundial de Prensa y Publicaciones Gratuitas, que se celebrará en Madrid entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre.

* Ampliación post-menéame: Al margen de las fuentes que avalan el rumor (en la medida en que un rumor se avala), también aparecen mensajes en la Red sobre la posible deuda del gratuito a final de año (12 millones de euros) e, incluso, se da por “muy posible” que una de las “cuatro grandes cabeceras” deje de existir en un plazo de tiempo que coincide con lo que ha llegado a mis oídos. Todo apunta a que será así, pero ya se sabe, rumore, rumore

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