Oct 01 2008

Por eso me gusta Soitu.es

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Hace casi un año, Soitu.es empezaba a gestarse de cara al público. Por aquel entonces se presentaban como un medio rompedor, precedido por la polémica salida de Gumersindo Lafuente, hasta entonces director del diario en castellano más leído del mundo.

En ese momento sólo buscaban gente experta en tecnología. Al David Pogue español, ni más ni menos. Con el tiempo se han quedado una nutrida redacción con algún fichaje estelar y un proyecto que ha resultado ser muy diferente de lo que se creía, aunque sí ha dado alguna que otra grata sorpresa.

Era casi la 1 cuando he visto ese dibujo en portada: un muñeco, emulando a ‘La libertad guiando al pueblo‘, de Delacroix, con una bandera que dice “a por la crisis” y anunciando que, durante este miércoles, los temas de la página irán sobre “la esquizofrénica situación económica, sin miedo”. Es, pues, el primer contenido especial que ofrecen. Y su director me comenta que el resultado “va a quedar divertido”.

Hace una semana mi jefe, después de una conversación, me decía que si lo que yo quería era ‘soituizar‘ nuestra página. “Sí, sin duda”, le dije. “Sin perder de vista la actualidad, pero sus enfoques son cojonudos y útiles”, comenté. Y sí, creo que no sólo el periódico que me da de comer, sino todos los demás deberíamos recoger alguna idea de este proyecto que pinta bastante bien, pese a no suponer el desafío tecnológico que prometían que sería y pese a tener sus limitaciones (fundamentalmente basadas en que sólo les conocen los navegantes más avezados de la Red).


Y es que Soitu.es no es un medio especializado en tecnología. Tampoco es un diario digital de actualidad, al menos no tal y como se entiende hoy en día. No les interesa actualizar con todo lo que pasa, ni subir teletipos rápidamente para ser los primeros. Su carrera es otra: sacan temas trabajados, con enfoques diferentes y un lenguaje que no atiende a las estrictas normas de corrección de los medios corrientes. Aunque no abarquen todo lo que pasa.

Pasado un año hay poco de David Pogue, pero mucho de semanario. Hay pocos datos escupidos sin masticar, pero mucho trabajo de búsqueda y comparación. Las cosas no son como en otros periódicos: la publicidad no es algo que moleste, sino que es concebida como un elemento más de comunicación, algo que aman tanto como para darle su propia sección; su portada es meramente cronológica: lo último que se publica es lo primero que aparece y, de ahí, hacia abajo. No hay más. La jerarquización de la información, por tanto, no es lo que les interesa tampoco.

¿Qué les interesa? Ofrecer un enfoque diferente, no competir en velocidad. Explicar qué pasa y por qué, y hacerlo de una forma que se pueda entender, siempre pensando en que sea información útil para quien la lea. Y eso sin dejar de lado la posición de vanguardia que han tomado respecto a la competencia en lo que a desarrollo técnico útil (y participativo) se refiere, ni la importancia que le dan a los temas de sus lectores, los famosos “uno de los nuestros”, que abre el contenido de la página a la participación de los demás.

Sí, sin duda, más nos valdría ‘soituizarnos‘ un poco al resto de digitales.

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