¿Integramos nuestras redacciones o no?

        

El debate sobre la integración o no de las redacciones digitales lleva años coleando. 20 minutos fue el primer diario nacional que tomó la decisión, allá por el año 2006, después de que otros dieran un paso en el mismo sentido, como The Guardian (que sigue avanzando en el proceso), The New York Times, Financial Times o The Daily Telegraph. En línea contraria, con absoluta separación de sus redacciones, se situaron los diarios tradicionales, El País, El Mundo

Menos de tres años después, 20 Minutos ha anunciado oficialmente algo que llevaba en proceso desde hace meses: los responsables de la empresa han decidido adscribir a los redactores a un soporte u otro, sin que eso quiera decir que no se pueda trabajar en ambos, pero sí que abre la puerta a una ruptura progresiva de esta integración: “Las redacciones de papel y on line de 20 minutos se separan”, ha dicho el máximo responsable de la edición digital del diario, Joan Domene (ex jefe y enorme profesional, dicho sea de paso) en una entrevista en 233grados.com.

Esta noticia casi coincide temporalmente con otras que han sacudido el panorama mediático digital español: la decisión de El Mundo ‘refundarse‘ bajo una misma marca (lo que supone ampliar el control de la redacción de papel sobre la de web), la decisión de El País de partirse en varias empresas e iniciar la integración de sus redacciones con la práctica liquidación de PRISACOM (y el consecuente cambio absoluto de tercio del consejero delegado, Juan Luis Cebrián) y la decisión de Planeta de cerrar ADN.es e integrarla en la edición de papel.

A diferencia de estos tres casos, la decisión de 20 minutos no es una respuesta a la crisis: he vivido desde dentro parte del proceso que ha llevado a este anuncio oficial y sé que es una consecuencia de la partición de la empresa en varias unidades, llevada a cabo por motivos fiscales, que no económicos.

Fuera de nuestro país, Le Figaro anunciaba una medida similar a la de 20 minutos esta misma semana: ‘desfusiona’ sus redacciones, que integró con su radical rediseño y cambio de concepto de hace unos años, que tan buenos resultados ha dado a la edición digital del diario galo. La tendencia, sin embargo, sigue siendo la contraria: The Washington Post, Forbes o Clarín han apostado por el camino de la integración.

Ahora que todos se ponían más o menos de acuerdo en, al menos, establecer sinergias, va el que inauguró la idea y se borra del club… Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Nos fusionamos o no?En mi opinión, sí es posible hacer una buena integración, pero sólo sabiendo que:

  • Hay que contar con el suficiente capital humano para hacerlo bien (de lo contrario, uno de los dos soportes acaba siendo un producto de peor calidad, regularmente la web).
  • La fusión debe ser integral y no sólo de los redactores y cargos bajos (de lo contrario se duplican tareas y órdenes y se genera una cierta incomprensión por parte de los responsables de uno al otro formato sobre las necesidades mutuas -ritmos, horarios, rutinas, lenguaje…-).
  • Se debe comprender que una edición digital no es un apéndice del medio ‘padre’, sino un medio nuevo: nada tiene que ver en cuanto a códigos, lenguaje, contenidos, audiencias… la edición digital de un diario (una radio, una televisión…) con el medio primigenio. Pese a ello, sí se pueden establecer ciertas sinergias para mejorar los flujos de trabajo y aprovechar al máximo lo que se haga en la redacción.

Imagino que las reacciones a la noticia dada por Domene serán para hablar de “fracaso” y “paso atrás”, pero no estoy de acuerdo. No viví el proceso de fusión pero sí viví su evolución: durante esa época se contrató a más gente (es decir, no se usó la fusión como excusa para despedir), el diario creció en audiencia y calidad (en ambos soportes) y casi toda la plantilla de la redacción aprendió a manejar ambos soportes (no como expertos en ambas, pero sí como iniciados).

La integración en el diario, según mi propia vivencia, primero como redactor, luego como portadista y finalmente como coordinador de Actualidad, funcionó de forma irregular: en algunas secciones muy bien (gracias a cosas como la posible mayor implicación de sus responsables, la buena planificación de contenidos y turnos de trabajo, la mayor dotación de personal…) y en otras directamente no existía (con sus consecuencias negativas: duplicidad de órdenes por parte de los responsables de ambos soportes, duplicar trabajo para ambos soportes…).

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  1. Lo que hice en 2009-01-24 | Jesús Gordillo dice que...

    [...] Jesús Gordillo shared a link on Google Reader. ¿Integramos nuestras redacciones o no? [...]

  2. Blog de Notas » Enredando sobre la integración de redacciones dice que...

    [...] para debatir sobre la integración o no integración de redacciones digitales y tradicionales, algo sobre la que ya os conté mi opinión. Intervine junto al gran Pepe Cervera, la también periodista Ana González y mi compañera Laura [...]

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