Feb 27 2009
Encuestas inusuales para unas elecciones determinantes
El domingo se celebran elecciones en Galicia y Euskadi, unas elecciones autonómicas con un peso determinante en la política nacional, dados los problemas actuales del Gobierno (por la crisis) y de la oposición (por sus tramas de espionaje y corrupción).
Una semana antes de la cita se publicaron las últimas encuestas de intención de voto, por aquello de no influir a los votantes justo al ir a depositar la papeleta (igual que lo de suspender la campaña un día antes y dejar una jornada de reflexión). Pero las encuestas, esta vez, tienen algo diferente.
Lo usual es que se presente al partido afín más perjudicado de lo que está. De esta forma se tiene estudiado sociológicamente que es más probable que el votante potencial de dicho partido acabe votando, estuviera o no convencido de hacerlo: si los míos dicen que van mal, debo arrimar el hombro. Una simplificación del voto útil, vaya. Esta tradición, metódicamente estudiada, se repite regularmente… hasta ahora.
Las elecciones que se presentan lanzan tantos interrogantes al aire que los diarios rompen esta tendencia histórica y, por una vez, han interpretado las encuestas a favor del partido afín:
- El País pone los datos contra el tripartito en Euskadi y con el bipartito en Galicia.
- Público mira más a la izquierda del PSOE y coloca a Aralar como pieza indispensable del puzzle vasco.
- El Mundo anuncia una mayoría absoluta en Galicia y destaca a PP y UPD como partidos de gobierno en Euskadi
- ABC también da mayoría absoluta al PP en Galicia y lo coloca como partido clave en Euskadi
- La Razón da por muerto al tripartito gallego
Se nota que hay nervios. Todos se juegan mucho.
Por cierto, no iba tan desencaminado en mi pronóstico viendo la actitud de El Mundo y ABC, que ya colocan al PSOE vasco en la tesitura de pactar con el PP para gobernar en caso de que fuera posible, algo que los socialistas no se pueden permitir (peligrarían sus pactos con los nacionalistas) y que el PP utilizaría para acusar al PSOE de no ser un partido de Estado. Al tiempo.










Mariano Fernández Bermejo 



