Lecturas entre líneas de las elecciones europeas



Con el escrutinio de las elecciones europeas finalizado, hay algunos datos concretos: 15’7 millones de personas que han acudido a las urnas han dado la victoria al PP con un 42,2% de los votos, lo que equivale a 23 escaños de 50 posibles, mientras que el PSOE ha obtenido un 38,5% de los votos, con 21 escaños. Los otros seis asientos en el Parlamento Europeo se reparten en dos para la coalición nacionalista de PNV y CiU (entre otros), dos para la coalición de IU e ICV (entre otros), uno para UPyD y otro para la coalición de ERC (y otros).

Ahora, algunas lecturas paralelas. Primero las internacionales:

  • La primera conclusión es clara: se ha batido el récord de abstención del continente, con una media del 43% de participación. A la gente no le interesa Europa, quizá porque no se vea representada o quizá porque no ven como cercano lo que sucede en Estrasburgo. Resulta preocupante cuando gran parte de las decisiones más importantes se toman allí, tal como reflexionaba Jáuregui en nuestra entrevista, publicada hace unos días.
  • El centroderecha arrasa. Gana en Italia (pese a los intentos de El País por desestabilizar a Berlusconi sólo unos días antes de las elecciones), gana en Alemania, gana en Reino Unido (con un enorme descalabro de los laboristas), gana en Holanda, gana en España, gana en Francia… y también sube la ultraderecha de forma llamativa.



Y ahora las nacionales:

  • Toma de temperatura. Las elecciones europeas, a diferencia de las autonómicas, sí tienen una lectura claramente nacional: mientras la gente en sus autonomías vota en un sentido que luego puede no mantener en las generales (especialmente en autonomías con fuerte presencia nacionalista), en las europeas sí se mantiene.
  • ¿Y si hubieran sido generales? Salvando la barrera de la diferente participación entre ambos comicios, hay otra barrera técnica: las elecciones europeas se miden bajo circunscripción única (todos los votos del país valen lo mismo), mientras que en las generales, en virtud de la Ley d’Hont, responden a una distribución territorial. Si extrapolamos los datos de las europeas al funcionamiento de las generales tenemos que el PP hubiera sacado 170 escaños (por los 154 de las generales del año pasado), mientras que el PSOE se quedaría en 149 (por los 169 obtenidos en 2008).
  • ¿Es realmente una victoria? La crisis ha multiplicado el paro en poco tiempo, el Gobierno ha dado muestras de una falta de reacción absoluta durante muchos meses y el PP no consiguió siquiera imponerse en el debate del estado de la nación; ahora consigue ganar con una diferencia del 3,7%, lo que es una victoria clara, pero no todo lo contundente que podría esperarse para un voto de castigo. Es un aviso al Gobierno, pero nada más. Rajoy dijo durante la noche del domingo “hemos ganado las elecciones”, una frase que, sin duda, llevaba muchos años queriendo decir y tras la que se esconde un respiro de alivio. Encadenar la victoria en Galicia y este aprobado holgado le garantiza silenciar a la oposición interna y llegar a las generales sin tener que volver a temer por su asiento: ahora puede centrarse solo en los rivales. Ahora bien, cabe recordar que el mismo PP criticó y deslegitimó la aprobación del Estatut de Cataluña, que se produjo con una participación del 49%, tres puntos por encima de la participación de estas elecciones. Además, hay que tener en cuenta que en las últimas generales la participación superó el 70%, mientras que en las europeas nos hemos quedado con el 46%. Con participaciones bajas, según los expertos, gana terreno el PP, cuyo electorado es más fiel, en contra del socialista, que responde más a movilizaciones masivas.
  • ¿Quién ha ganado, Rajoy o Mayor Oreja? Dando por bueno que con una participación tan baja van a votar los más convencidos de cada partido, en el caso concreto del Partido Popular se puede leer como que ha acudido a votar la masa más conservadora. Sumando esto a que el candidato popular era Jaime Mayor Oreja, que criticó la salida de María San Gil del PP por sus discrepancias con Rajoy, cabe plantearse a quién se ha votado, si a uno o a otro. Mayor Oreja lo dejó claro al dar las gracias delante de Rajoy “a José María Aznar y a Rodrigo Rato”, para luego darle las gracias al propio presidente del PP.
  • Al PP la corrupción no le pasa factura: en Valencia pasan de aventajar al PSOE por un 10% a hacerlo por un 15%, un 50% más. En Madrid también crecen. Por contra, el PSOE pierde Almería y Málaga, las cinco provincias castellanomanchegas, las cuatro catalanas y una vasca.
  • Atención a UPyD: con menos participación que en las generales (de un 70% a un 46%) han obtenido más votos, llegando casi a medio millón. Han conseguido un eurodiputado yendo en solitario, sin aliarse con ninguna otra lista, algo que en nuestro país sólo han conseguido PP y PSOE (aunque éstos sí pertenecen a grandes coaliciones supranacionales, mientras UPyD no). El partido de Rosa Díez comienza a plantearse como una alternativa seria de cara a dar el salto y conseguir ser la tercera fuerza del país en las próximas elecciones generales.
  • Los proetarras, fuera: la buena noticia de las elecciones es que la antigua Batasuna, pese a conseguir zafarse de la Justicia y presentarse a las elecciones, no ha conseguido representación. Pese a todo ha sumado 175.895 votos, un 1,12% del total, lo que les deja como la primera fuerza entre las que no han conseguido representación. La cifra sigue asustando, pero no sirve para nada. A los proetarras ya no les vale apuntarse el voto nulo, ni el voto en blanco, ni la abstención: la violencia ha dejado de movilizar votantes. Llegó el momento de elegir entre matar o hacer política, esta vez de verdad.