Nov 30 2009

¿A quién sorprende una Suiza xenófoba?

votar

Al nombrar a Suiza en el imaginario colectivo aparecen ideas como “neutralidad”, “convención de Ginebra”, “desarrollo del bienestar”, “Cruz Roja”… Pero también hay ideas menos positivas a las que asociarla, como “paraiso fiscal”, o en los últimos tiempos “xenofobia”, esto es, odio al extranjero. Más que neutral, Suiza siempre ha sido discreta.

El crecimiento en el corazón de Europa de determinadas ideas ultradrechistas no es nuevo. Ahora nos sorprendemos con que la mayoría de los suizos haya respaldado en referéndum la propuesta de un partido ultraderechista para prohibir la construcción de minaretes en su territorio. Como nos sorprendimos al encontrarnos con un Haider en Suiza, una Liga Norte en la región alpina de Italia, o como nos sorprenderemos en breve con la irresistible pujanza del ultranacionalismo en Bélgica, Francia, Alemania, Reino Unido o Luxemburgo.

Hace unos seis meses hice un recorrido por la situación de la ultraderecha: cómo están en España, en qué piensan quienes la apoyan y cómo estaba en algunos países, como por ejemplo en Suiza, donde las cosas han cambiado mucho en pocos años. Las conclusiones eran preocupantes: pese a ser un fenómeno minoritario, ganaba impulso en Europa, y la crisis aún daría más alas a los descontentos con el sistema -los totalitarismos nacen de masas obreras descontentas en medio de una crisis-.

En el caso particular de Suiza nada de esto es nuevo: los ‘ultras’ consiguieron romper hace ya diez años un pacto de convivencia político-lingüística que había perdurado medio siglo en un país poco dado a los cambios, la llamada ‘fórmula mágica’. Entre las fuerzas del Consejo Federal, los racistas tienen mucho poder. Esa Suiza discreta, la que nunca quiso ser Europa, la que hace años identificó a los extranjeros con ovejas negras a las que echar del país “para mayor seguridad” no debe sorprendernos si gira aún más la derecha para encastillarse en sus montañas. Ni es nueva ni tiene visos de cambiar.

Archivado en Política |

Nov 27 2009

La guerra por ser el tercer partido político empieza ahora

votar

En los últimos años hay un fenónemo que salta a la vista en las urnas y, por tanto, en el Congreso: la política nacional ha sufrido un fuerte proceso de bipolarización. Partido Socialista y Partido Popular consiguen entre ambos más de tres cuartas partes de los votos del país, con lo que el resto de fuerzas quedan reducidas a un papel testimonial con pequeños episodios de protagonismo a la hora de resolver votaciones ajustadas o salvar leyes cuando no existe mayoría suficiente, con las consecuentes compensaciones que se llevan.

Hasta las elecciones de, el tercer, cuarto y quinto partidos del país sumaban siempre una horquilla de entre 2,5 y 4 millones de votos, con una tercera fuerza parlamentaria que se llevaba entre millón y medio y dos millones de votos. La tendencia comenzó a revertirse en 2000, con la llegada del PP al poder y el derrumbe del PSOE, que propició una lluvia de votos para otras fuerzas, pero se amplió en los últimos dos comicios: en 2004 los tres partidos secundarios sumaron menos de dos millones de votos (el tercero sumó sólo 835.000) y en 2008 1,3 millones (el tercero sólo 779.000).

El bipartidismo es un hecho contra el que cuatro fuerzas luchan, dos de ellas desde una perspectiva nacionalista (CiU y PNV) y dos desde una óptica nacional (IU y UPyD); dos de ellos llegan en un momento ascendente y los otros dos están pendientes de una enorme renovación interna. De las diez elecciones generales que se han llevado a cabo en la historia democrática española, en la mitad de ellas la tercera fuerza política ha sido Convergència i Unió, por delante de Izquierda Unida.

La guerra de posicionamientos por llegar a las elecciones de 2012 en condiciones de convertirse en la tercera fuerza, el árbitro entre los dos grandes, acaba de empezar:

Más información:

Archivado en Política |

Nov 16 2009

Unos se van y otros llegan: Arcadi Espada prepara Factual

votar

Mi anterior post fue para comentaros que Soitu.es había muerto. Casi un mes después la noticia es bien distinta: en medio de esta crisis todavía hay brotes verdes en el sector. En las próximas semanas verá la luz Factual, el nuevo diario dirigido por Arcadi Espada, cuya central operativa estará en Barcelona y contará con delegación en Madrid.

De momento del proyecto se sabe poco: se sabe quién es su director y quién será su segunda de abordo, Cristina Fallarás, ex ADN, otro diario operado desde Barcelona; se sabe también que optarán por un modelo mixto, con contenidos gratuitos y contenidos de pago, pero siempre todo en formato digital, sin versión de papel.

Luego están las cosas que no se saben, pero se comentan: al parecer no será un periódico informativo al uso, sino que tendrá más interés en la interpretación de la realidad.  Conociendo a su director, columnista de El Mundo vinculado a Ciutadans (partido antinacionalista en proceso de disolución por sus disputas internas) y a algunos miembros de la plantilla (como José Carlos Rodríguez, del Instituto Juan de Mariana, columnista de Libertad Digital, diario de Jiménez Losantos, y conocido blogger liberal) se puede adivinar más o menos la línea que seguiría el diario, en el que hay metido algún viejo compañero de batallas, como Daniel Tercero.

Hasta que nazcan y confirmen o desmientan lo que se dice y supone, han comenzado con una campaña de publicidad muy comentada en la Red en los últimos días llamada “El periodismo no se compra“, complementada en estos días con su definición de “Factual“.

Es una muy buena noticia el nacimiento de un medio de comunicación, y más en los tiempos que corren. Ojalá tengan mucha suerte en estos momentos tan poco propicios.

Archivado en Medios |