¿Puede ETA permitirse secuestrar a alguien?
Echando mano de lo publicado por los medios se pueden encontrar hasta 15 advertencias de Alfredo Pérez Rubalcaba en los últimos dos años y medio sobre las intenciones de ETA de atentar que van más o menos en la línea de la que lanzó este lunes: ETA puede atentar en cualquier momento. El ministro del Interior avisa sobre la peligrosidad de la banda terrorista cada vez que se produce alguna detención, con cada hallazgo de un zulo o, sencillamente, cuando se acerca un parón vacacional.
Pero esta vez hubo una advertencia especial: ETA, según Interior, podría estar preparando un secuestro después de 12 años sin hacerlo. ¿Existe realmente riesgo de que puedan hacerlo?
Según los expertos, los terroristas buscan tres cosas con un secuestro: notoriedad -algo que se busca incluso cuando un atentado falla-, dinero -por medio de los rescates que piden a cambio de la liberación- y triunfos para sus causas -acercamientos de presos, liberaciones o aspectos similares en el caso de ETA-.
En el actual escenario político, el hecho de que España vaya a presidir la Unión Europea les daría notoriedad, pero parece complicado que el Gobierno contemplara otorgar concesión alguna a ETA tras el atentado que dinamitó el proceso de paz hoy hace tres años y que ha cambiado la estrategia antiterrorista de los socialistas hasta el punto de pactar con el PP para echar de la lehendakaritza al PNV. Además, por mayor necesidad económica que pudiera tener la banda, mantener un secuestro resulta muy caro. En cualquier caso, lo que hace peligrosas a las serpientes, además de su veneno, es que son imprevisibles.
Más, en lainformacion.com
10 de mayo de 2010 en 8:21 am
[...] Otro de los factores fundamentales es la actuación policial, que se ha intensificado desde que la banda dinamitara la tregua con el atentado de la T4. A cada detención, especialmente de cargos considerados de la cúpula de ETA, le sucede una comparecencia del ministro del Interior para explicar la importancia de las capturas practicadas y, de paso, advertir de los riesgos que sigue teniendo la serpiente cada vez que se le hiere e, incluso, de los improbables riesgos de que retome la olvidada fórmula del secuestro. [...]