Presunción de inocencia


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Un periodista escribiendo sobre un político, qué obscenidad. Al menos, claro, cuando lo hace para defenderle. Porque que uno salga a defender la presunción de inocencia de alguien viene siendo defender a alguien, así están las cosas en nuestro país. En estos últimos tiempos nos hemos acostumbrado a ver a políticos esposados, ante el juez y, en algunos casos, en la cárcel. De igual forma, y salvando las distancias, nos acostumbramos a ver abriendo periódicos detenciones de etarras que luego, cuando eran liberados y el “golpe a la banda terrorista” quedaba en nada, no nos enterábamos. El daño a las personas, políticos o etarras, ya estaba hecho, y nos daba igual.

La historia de Santiago Cervera es jugosa. Un diputado del PP que “supuestamente” está implicado en una trama de “hipotética” extorsión. Con esas palabras mágicas los medios podemos publicar cualquier cosa. Yo lo cuento, si luego queda en nada nosotros dijimos que era un supuesto y una hipótesis.

A grandes rasgos, un banquero de Caja Navarra, contra la que Cervera ha sido muy crítico, denuncia que le han amenazado anónimamente con publicar informaciones comprometedoras si no deja un sobre con dinero en un lugar determinado en una fecha determinada. Según la versión de Cervera, otro anónimo le llama para decirle que van a dejar un sobre con información importante en ese mismo sitio y ese mismo lugar y él, de forma “imprudente” como lo ha definido, va al lugar “por curiosidad” y es detenido por la Guardia Civil, interrogado y luego liberado.

Ignoro, en lo profesional, si la historia es cierta. Defiendo, en lo personal, que me cuesta creerla. Conozco a Cervera desde hace un tiempo, no es mi amigo, pero sí una persona con la que hablo regularmente. Escribe en mi revista, como de vez en cuando con él y nos contamos cosas del ámbito político y periodístico. Nada más que eso. Pero por lo que le conozco me cuesta creer que haya extorsionado a nadie, que lo hiciera por 25.000 euros y que ponga en juego su carrera de una forma tan estúpida. También diré que, aunque ETA ya no mate, me sorprende que un líder popular navarro se arriesgue a recoger un paquete de esa forma. Yo en su lugar hubiera ido al lugar a ver qué había, sin duda. También creo que si un personaje público extorsiona anónimamente a alguien es bastante estúpido si se acerca a cara descubierta a recoger su botín.

Por todo eso, por lo personal y por lo que me dice la lógica, creo que la historia quedará en nada. Lo creo como persona, no como periodista. Sin embargo el daño ya estará hecho. Él ha dado sus explicaciones, pero los medios ya lo hemos lanzado, tratando el tema de formas diversas según lo simpático o antipático que caiga el personaje, titulando con la acusación o con la explicación según quién pague el medio, habiéndole llamado para preguntar o no, según lo que se quiera contar. La crisis política existe, pero la periodística también.

Yo, de momento, esperaré a ver lo que dice el juez, que es de lo que se trata en un sistema como este, de democracia e instituciones serias. Nosotros, la prensa, ya tenemos el titular. Yo, la persona, creo en que Cervera no está detrás de nada tan burdo. Si el tiempo me desmiente o no ya lo veremos. El daño, cuando llegue ese momento, ya estará hecho. Y, como con él, con muchos otros antes. y eso debería hacernos pensar.