Se va Monti, vuelve Berlusconi. En medio de la operación los mercados han temblado. Sin embargo, Monti ya había dicho que no repetiría y las elecciones estaban previstas igualmente para el primer trimestre del año que está a punto de empezar. Por alguna de las dos razones, o ambas, las Bolsas se han derrumbado y la prima de riesgo se ha disparado, las dudas sobre Italia y España han vuelto y los líderes europeos han reaccionado con nerviosismo. Pero el problema de Italia no sólo es Berlusconi. Ni Monti.