Los políticos son como los portadores del Anillo Único de Tolkien: una vez terminada su misión deberían embarcar y cruzar el mar para no volver jamás, retirarse cómodamente junto a los Altos Elfos cantando alejados del mundo de la empresa. Pero no. España es un país de memoria corta para algunos, donde la distinción entre lo que es legal y legítimo a veces no se entiende del todo bien. Ejemplo: la cazadora de cabezas