El poder de una imagen es devastador, absoluto, incuestionable. A veces, de buena, una imagen se convierte en icono. Sucede, por ejemplo, con los movimientos sociales. En ocasiones la imagen muestra drama o dolor, tensión, velocidad, violencia. En otras ocasiones, sencillamente belleza. Y en ese terreno las mujeres suelen ser el objetivo favorito de los fotógrafos. Mejor si es guapa