“Menos McLuhan y más cartografía, Adobe, Java Script y CSS en las aulas”. Lo dice Samuel Granados, exjefe de infografía de La Nación en Argentina y actual senior graphics editor en The Washington Post. “Lo que más me jodía de la Facultad era que te formaban para ser redactor y punto, no veías más allá, y el periodismo tiene mil facetas, donde la infografía es una de ellas. Lo importante es lo que quieras contar, lo demás son lenguajes”. Lo dice Artur Galocha, otro expatriado. Desde principios de año está con su compañero Diego Quijano montando el equipo de infografía de Il Corriere dello Sport en Roma. Dos de un montón de expatriados voluntarios. Este es el retrato de la diáspora de los infografistas españoles


0

Es más fácil que cambies de partido político que de equipo de fútbol. Pero, ¿debería ser así? Y si tú lo haces, ¿por qué nos parece mal que lo hagan los políticos? Estos son los camaleones de la política


0

Decía Obélix eso de «están locos estos romanos». Locos no, pero un poco perjudicados sí. De hecho, eso de la conspiración política les encantaba. Lo malo es que no lo hacían de forma demasiado sana: entre conspiradores, pactos, herederos y cambios de régimen se pasaron a cepillo a no pocos líderes políticos. No sé si hay una forma ‘sana’ de montar una conjura, pero la de los romanos era la peor de todas: sangre y, eso sí, citas estupendas en latín que luego repetimos para hacernos los interesantes ¿Y qué tiene todo esto que ver con Podemos? Mucho. Lo que la Antigua Roma puede enseñarnos sobre Podemos


0

En un sector en el que todo el ingreso depende de la publicidad, pocas cosas se hacen peor que contar la audiencia. Eso sí, siempre ganan todos… y la inversión nunca termina de llegar. Algo se estará haciendo mal ¿Y si contáramos la audiencia de otra forma?


0

La pelea papel-web, el debate sobre integrar o no redacciones, los muros de pago y el branded content: un repaso por los bandazos del sector digital de los medios en su desenfrenada búsqueda de dinero para sobrevivir. Prensa digital: enséñame la pasta


0

Si hay algo que define a los medios digitales ahora mismo es (además del crecimiento y la búsqueda de ingresos) la actualidad: la fiebre por ser los primeros en contar algo, que tan a menudo hace que se cometan graves errores, unida a la capilaridad de las redes sociales, ha acabado por cambiar en pocos años la manera en que se informa. Pero ahí queda un pequeño reducto, una aldea gala frente al Imperio Romano: un grupo de locos en varios proyectos que han decidido apostar por otro tipo de historias, largas, atemporales y reportajeadas. Long-form: la moda del periodismo para rolleros


0

Uno, normalmente, empieza a desvestir a la gente con la mirada. Y con la mirada se desviste el stand del kiosko, donde decenas de coloridas revistas se exhiben con la esperanza de que alguien repare en ellas para llevarlas consigo. En ese cruel proceso de selección natural donde cada vez menos sobreviven la elección suele ir acompañada de un área de interés o una cabecera de referencia. Pero a veces la elección depende de otras cosas. A veces hay revistas que te devuelven la mirada, portadas que te dan un grito y te invitan a leerlas. A veces entras en las tiendas por el escaparate, y a las revistas por la portada. Y eso puede suponer la diferencia entre la lectura o la indiferencia y el olvido. Conoce al sibarita de las portadas


0

Hubo un tiempo en que el éxito de un artículo se medía por los comentarios que generaba. A más comentarios, más lecturas. El índice era casi siempre sinónimo de éxito. Hoy, artículos con miles de lecturas tienen el contador de comentarios a cero. La forma de medir el éxito de un artículo ha cambiado, y la forma del lector de expresarse, también. La explicación de por qué eso es así es sencilla, pero la lección es terrible: tu opinión nunca fue importante.


0

El voto del catedrático más brillante de la ciencia más compleja de nuestro país vale exactamente lo mismo que el de una ama de casa analfabeta adicta a la telebasura. Se llama democracia, y sirve precisamente para que lo que cuenten sean las personas y no los currículums. Pese a ello, los políticos no quieren ser princesas (del pueblo)


0

Democracia, sí, pero también religión, europeísmo, medios de comunicación y fútbol. Todo cuenta en el referéndum escocés. Todo, menos la violencia. El de Escocia es el referéndum en el que todos ganan


0

Las redes sociales son la forma más impersonal de conocer a una persona, hasta el punto de que a veces alguien resulte mucho más interesante a través de su perfil en Twitter o Instagram de lo que es en la vida real. Pero los políticos, ni una ni otra. Manual para no ser un político gañán en la Red


0

En 2007 se lanzó al mercado un juego que levantó cierta polémica. Se llamaba ‘Sombras de guerra: la Guerra Civil española’ e iba, como su nombre indica, sobre nuestra Guerra Civil, esa que tanto nos gusta mencionar sin que ninguno de nosotros la hayamos vivido. La polémica venía por lo (decían) inoportuno y poco riguroso del asunto, aunque bien es cierto que durante años nuestros PC se llenaron de juegos de estrategia ambientados en guerras extranjeras. Pero, claro, no era la nuestra.Es un ejemplo de juego, pero hay más: jugar a ser políticos para reírnos de los políticos


0

Me confieso un ‘hater’ y un ‘lover’ de la RAE. Más ‘hater’ que ‘lover’, para qué mentir, porque nunca me dejarían usar ‘hater’ o ‘lover’, considerando que usar palabras extranjeras que existen en castellano es una forma de empobrecer la expresión. Pero decir ‘el que odia’ no tiene tanta fuerza. La palabra es ‘hater’, y punto, aquí y en Twitter, que es donde pasa todo y donde, en realidad, no pasa nada. Soy objetor ortográfico


0

Desde la Guerra Fría hasta hoy varios proyectos de investigación con financiación militar han buscado estudiar posibles alteraciones del orden social para poder cortarlas de raíz. Y nosotros aquí planteando el fin del bipartidismo… EEUU lleva décadas preparándose para el fin de la sociedad


0

Imagina que vives en un lugar que solía ser próspero, con actividad comercial, gente joven, áreas dinámicas y actividad en la calle. Sin embargo algo sucede, puede ser la crisis o puede ser el paso del tiempo, pero ese lugar que solía rebosar vida empieza a languidecer. Políticas equivocadas, cambios sociales o consecuencias económicas han llevado a muchos barrios o a ciudades enteras a sufrir un proceso acelerado de decadencia ¿Cómo actuar para atajar la hemorragia? Cómo revivir una ciudad muerta: el caso de Valencia


0

El Ministerio de Defensa israelí lleva años innovando en estrategia militar con una poderosa inversión digital y en redes sociales. Gaza atacada por tierra, aire y redes sociales


0

Prometí que si el post titulado ‘Diez maneras de ganar audiencia (y destruir tu marca, de paso)‘ iba bien de audiencia escribiría una segunda parte sobre todo lo contrario: diez maneras de ganar audiencia creando una buena marca. Y aquí está, no todo va a ser criticar. Ahora bien, hago una apuesta: este post funcionará peor en audiencia que aquel otro. Y eso en sí mismo ya es revelador. Diez maneras de ganar audiencia creando una buena marca


0

Las cifras demuestran que la política nos importa un carajo, pero que posiblemente estamos eligiendo la forma errónea de mostrarlo. Ejemplo práctico: las primarias. Votamos poco y mal


0

El otro día me escribía el redactor jefe de Yorokobu para que afinara el tiro y escribiera algo que pudiera funcionar: julio, como buen mes veraniego, es más complicado para conseguir visitas. Así que he sacado mi manual de ‘cómo lograr audiencia’, a riesgo de no conseguirlo. Diez maneras de ganar audiencia (y destruir tu marca, de paso)


0

A nadie se le escapa a estas alturas que en España tenemos un problema serio con la corrupción. No es un chanchullo de dos o tres, sino el saqueo sistemático, y a todas las escalas, de la economía. Desde los de los sueldos sonrojantes hasta los que cobran sin declararlo; desde los sobres hasta los que contratan a autónomos como si fueran trabajadores por cuenta ajena. Somos unos chorizos. Pero ojo, que si nos comparas con el extranjero a veces parecemos aficionados. Algunos líderes son unos malotes


0