El otro día me escribía el redactor jefe de Yorokobu para que afinara el tiro y escribiera algo que pudiera funcionar: julio, como buen mes veraniego, es más complicado para conseguir visitas. Así que he sacado mi manual de ‘cómo lograr audiencia’, a riesgo de no conseguirlo. Diez maneras de ganar audiencia (y destruir tu marca, de paso)

A nadie se le escapa a estas alturas que en España tenemos un problema serio con la corrupción. No es un chanchullo de dos o tres, sino el saqueo sistemático, y a todas las escalas, de la economía. Desde los de los sueldos sonrojantes hasta los que cobran sin declararlo; desde los sobres hasta los que contratan a autónomos como si fueran trabajadores por cuenta ajena. Somos unos chorizos. Pero ojo, que si nos comparas con el extranjero a veces parecemos aficionados. Algunos líderes son unos malotes

Incluso los más cautos, los que no están en redes sociales y no comparten nada, están expuestos. ¿Fotos en Facebook? ¿Búsquedas en Google? Tu problema es mucho más real. Lo saben todo de ti

Que el fútbol es un negocio capaz de hacer que la Liga española se decidiera entre Azerbaiján y Qatar en un campo sin casi españoles es algo que ya hemos contado. Que la cantidad de dinero que mueve es escandalosamente desmesurada, también. Pero si hay un evento que magnifica eso a la enésima potencia es el Mundial. Y curiosamente las potencias ahí no tienen mucho que ver con los países que suelen mandar en el fútbol. Este es el otro Mundial: el Mundial de las marcas

España, de diez Mundiales económicos, sociales y culturales, ganaría uno y quedaría semifinalista en otro. En la mayoría no pasamos de octavos. Este es el Mundial de las cosas importantes

Este es un post a traición. De hecho, había apalabrado escribir otra cosa, mucho menos seria. Ni siquiera sé si llegará a publicarse, pero creo que sí. Porque Yorokobu, aunque también puede tener sus tabúes, es de los sitios donde más libre me he sentido escribiendo. Porque sí, esto es opinión pura y dura, en primera persona. Y voy a hablar justo de eso: de tabúes, de censura, de autocensura y de otras cosas. Porque eso es una muestra de lo que es una sociedad. Y están pasando cosas. Censura, autocensura y otras cosas que pasan

Personajes del cine y televisión sirven para explicar qué ha pasado en las elecciones europeas. Las europeas explicadas por elfos, jedis y khaleesis

La herramienta del boicot es como una escopeta vieja: a veces dispara de miedo, con una precisión clínica y sirve para cumplir los objetivos planeados; pero, a veces, el tiro sale por la culata y el principal afectado es el instigador del boicot. Puede tardar más o menos tiempo, pero en términos políticos el tiempo pone a todos en su lugar, y los boicoteadores suelen acabar escaldados… o eso parece. Boicotear o no boicotear, esa es la cuestión

En la vida de toda persona hay decisiones de las que uno puede arrepentirse. Algunas llegan a la mañana siguiente de una noche de fiesta, mientras otras pueden suponer una larga condena de años en prisión. Pero hay arrepentimientos inevitables, como el de las elecciones: cada cuatro años como mucho vas a tener que entregar tu voto a alguien, aun con la posibilidad de que acabes maldiciendo tu decisión cuando ese candidato sonriente se convierta en un altivo dirigente que olvida todas y cada una de sus promesas. Pero, ¿tú querrías votar todos los días?

Hay quien dice que la política es aburrida, pero eso debe ser porque no sigue lo que pasa en España. A veces es de chiste, y a veces, la verdad, no tiene puta gracia. Pero la verdad es que la campaña de estas elecciones europeas es para reírse, y mucho además. Es la loquísima campaña de las elecciones europeas

Épocas, culturas, modas y técnicas definen un concepto que nos acompaña desde siempre… y que es imposible de cuantificar de forma racional. La belleza no existe

España, de diez Mundiales económicos, sociales y culturales, ganaría uno y quedaría semifinalista en otro. En la mayoría no pasamos de octavos. Así sería el Mundial de las cosas importantes

Hay una especie de mito muy extendido acerca de los escasos conocimientos de geografía internacional del estadounidense medio. Eso de que piensan que España está en África (que tampoco es que esté muy lejos) o que son incapaces de colocar Ucrania en un mapa (habría que ver cuántos españoles pueden hacerlo). La cuestión es que parte del mito sí es cierto, pero no es exclusivo de ellos. El problema llega cuando ese tipo de errores genera campañas ciudadanas enormes o, incluso, choques diplomáticos. Y eso ha ocurrido cuando el nombre de un territorio puede levantar ampollas

Las partes no siempre definen al todo, pero suelen ayudar bastante. Es como aquello de «de cara un seis, de cuerpo un ocho, de media un diez» que se aplica al mundo del ligoteo. Pero no solo los chicos y chicas monas tienen ese «algo» que completa la apariencia general: también las instituciones. Como lees. Las estructuras de las que se dota un territorio dicen mucho de cómo es ese territorio. Ejemplo: que España tenga o no un ministerio de Cultura en función de quién gobierne. Dime qué ministerios tienes y te diré qué clase de país eres

Marc Serena decidió dejar su trabajo e irse. Tenía 25 años y quiso contar la historia de 25 coetáneos de 25 países diferentes. Cinco años después se ha recorrido África para que le hablen de sexo y discriminación. Y ya piensa en volver a coger las maletas. Esta es la historia del entrevistador viajero

Algunos de los conflictos que han condicionado nuestro mundo en los últimos años tienen orígenes absurdamente lejanos y otros ni siquiera han evolucionado desde que se comenzaron a gestar. Aquellos polvos traen estas guerras

Puedes tener una historia cojonuda, con un titular magnífico y un desarrollo espectacular, pero que Google nunca encontrará. Y puedes tener esa misma historia y que un anunciante decida que tu producto no vale la pena, que no invertirá un euro en ella. Si la audiencia es la espada de Damocles que pende sobre cualquier contenido, en internet esa amenaza es mayor ya que se puede saber exactamente cuánta gente lee algo, durante cuánto tiempo, cómo ha llegado a esa página y, de forma más o menos acertada, cuál es el perfil del lector. El contenido es un producto más ¿Cómo combatir el yugo de escribir para robots, escribir para anunciantes?

Depende de lo que sepas de historia, cómics o cine verás una cosa u otra en esas caretas. Quizá veas la máscara de Anonymous, o quizá al personaje de ‘V de Vendetta’. Cabe la posibilidad sin embargo de que identifiques a quien representa: a Guy Fawkes. Y este último no molaba nada. Pese a ello, se ha erigido en curioso símbolo del malestar cotidiano. Que lo sepas: Guy Fawkes no era un buen tipo

La política es como el fútbol, pero al revés. Mientras el deporte rey desata pasiones y apasiona a miles de personas, la política… no. Bueno, también tienen algo en común: mueven muchísimo dinero. Pero la comparación viene en verdad por aquello de la Liga escocesa y que, con permiso del Atleti, la cosa parece estar siempre entre Barça y Real Madrid. En política hasta ahora ha sido siempre así, o PSOE o PP, pero el partido se pone más emocionante ahora. La Liga del voto ya no es cosa de dos

Amigo, si no has ido alguna vez a un congreso profesional no eres nadie en la vida. O eso o que valoras mucho tu tiempo, claro. Porque, ¿de qué demonios van los congresos? Básicamente de conocer a gente y, de paso, escuchar a gente hablando de cosas. Toma nota. Guía de supervivencia para el frecuentador de congresos