Sólo hay algo que me reviente más que la gente que miente, que es la gente que nos quiere hacer pasar por imbéciles. En este caso hablo de Soraya Sáenz de Santamaría, del Partido Popular, y del diario El Mundo, por llevarla en portada.
Sobre el texto “La foto de Soraya que el Gobierno no quería ver” el diario ha sacado esta mañana un gráfico con datos del paro: las cifras, dramáticas, no mienten. Pero el efecto visual está espectacularmente manipulado: si pinchan sobre la foto verán la ampliación de la misma. A la izquierda la cifra anterior, a la derecha la actual. Para que la correlación entre ambas columnas fuera cierta, la cifra de parados tendría que superar los siete millones, casi el doble de lo que hay en realidad (unos cuatro). Las trazas verdes que he puesto yo a mano representan el tamaño exacto de la columna izquierda, para que se aprecie más la mentira.
El dato del paro es terrible: no hace falta que el PP lo manipule y El Mundo lo publicite para que nos demos más cuenta. Un gráfico manipulado son miles de inteligencias insultadas, porque es la forma de hacer entendible una información compleja: no nos hagan entender lo que no es.
Por si no lo saben, no es la primera vez que lo hacen (si pinchan en la imagen lo verán mejor). En aquella ocasión hicieron que un 0,3% fuera cuatro veces más grande que un 0,4%: era una de esas encuestas de intención de voto en las que PSOE y PP casi empataban: sí, esas mismas en las que Zapatero fue holgadamente reelegido.
Tratándose del mismo diario / partido que defendía aquella teoría que sería hilarante si no fuera tan trágica de un intento de golpe de Estado tras el 11-M, del mismo diario / partido de la misma Sáenz de Santamaría como si fuera una modelo después de criticar a las ministras por salir (bastante más modosas) en Vogue, el mismo que colocó a un ladrón oportunista en portada y lo vendió como exclusiva, el mismo diario / partido que hace tantas cosas tantas veces que no tienen nada de periodismo / política, nada me extraña.
Las cuatro portadas están cogidas de los dos principales diarios del país en un lapso de menos de un mes de tiempo. En tiempos de crisis quizá, efectivamente, habría que hacer algo distinto.
Si las etiquetas de las botellas de vino pueden ser diferentes, por qué no las portadas de los periódicos. Anímate. Sé diferente. Sé creativo. Sé apasionado. Vuélvete loco. Pero cambia, por favor. Haz algo nuevo. Atractivo. Irresistible. La vida es demasiado corta como para leer malas portadas de periódico.
Por qué no salirse de lo que se suele hacer en lugar de parecerse más. Y no es sólo una cuestión de formato, sino también de contenido. Quien ha estado en reuniones de contenidos en una redacción sabe que mayores broncas hay por los temas que lleva la competencia y no nosotros que por las cosas que se han hecho mal.
“No hemos sido capaces de encontrar un tema que nos haga olvidar el horror”, dice el pie de foto de este artículo semanal que publican Claret Serrahima y Òscar Guayabero en el diario Avui en la sección de Cultura. El de esta semana se titula “Cultura en tiempos de guerra”, y no tiene ni una sola palabra en el texto, sólo un fondo negro. Un claro mensaje sobre las atrocidades que Israel está cometiendo en Gaza.
Había visto columnistas o diarios que dejaban páginas en blanco deliberadamente para protestar por la censura o por otros motivos. He visto en el archivo las páginas de O Estado de S. Paulo con textos de Os Lusiadas de Camões o recetas de cocina en el lugar donde los censores podaban los originales. Me contaron de un diario o revista donde publicaban Caperucita Roja allá donde los represores franquistas eliminaban un artículo. Pero nunca vi sustituir las líneas de composición, las fotos… en negro.
Los rediseños nunca gustan. Es una máxima que los jefes de diseño de cualquier diario conocen bien. Bueno, gustan a los directores del periódico, porque si no no se harían. Lo que pasa es que cualquier cambio choca y, por norma general, nunca satisface. Sucedió con El País y sucedió con Público: hasta que no pasa un tiempo para saborear los cambios, nunca se aprecian con ojos menos críticos.
Partiendo de esa premisa, lo que ha sucedido con el rediseño de El Mundo ha sido más bien un problema interno: se vendió como un antes y un después, como un cambio de modelo, un relanzamiento, dijo su director. La grandilocuencia se paga con indiferencia en estos casos, porque el rediseño -bueno o malo- ha sido bastante sutil y a muchos les ha sabido a poco.
Os dejo algunas observaciones a vuelapluma. Como se supone que el rediseño es de la marca entera (papel y digital) mezclo ambos medios en los comentarios que, por cierto, son sutiles porque, como decía antes, hasta que no pase el tiempo no seré capaz de ver los cambios con perspectiva.
En lo que se refiere a las cuestiones meramente físicas:
Parecido razonable. A nadie se le ha escapado que muchos de los elementos que presentó este domingo El Mundo no eran tan novedosos. Sólo había que echar un vistazo a lo que hizo su gran rival el año pasado para darse cuenta de que hay inspiraciones muy evidentes que se ven de fábula con la galería de imágenes de los chicos de Sin futuro y sin un duro. Existen muchos periódicos muy parecidos entre ellos (basta ver Público y ADN, por ejemplo: Casses i Associats hacen un trabajo precioso, pero siempre hacen el mismo).
Color. El periódico apuesta más por el color, muy en sintonía con lo que hacen los que se rediseñaron antes. Una de las mejores cosas que tiene Público en mi opinión (y una de las que más ganó El País) es en el uso de color en todas y cada una de las páginas. En esta nueva realidad digital todo es absolutamente visual: las cosas, además de para lo que sirven (en este caso, informar), han de ser bonitas. Si no entran por el ojo, malo.
Limpieza. El diario de papel juega mucho con los espacios y los blancos. No soy un experto en maquetación, pero no me da la sensación de que innove gran cosa. Donde sí cobra más importancia es en la web, con cuerpos mayores, más espacios, más blancos… todo es más sencillo, con menos imágenes pequeñas y más scroll. Será más legible, pero como enemigo acérrimo del espacio desaprovechado y del alargamiento del scroll debo decir que no me gusta. Eso sí, la barra de categorías superior sí me parece un acierto. Efectivamente, el líder tiene que experimentar.
Todo rediseño conlleva un cambio de mentalidad, aunque sea ligero. Es un rediseño que no es gráfico, pero es mucho más importante si cabe. Hay algunos rasgos detectables en este sentido:
Menos peso para la información en papel… Pocos periódicos en España siguen abriendo con opinión. En El Mundo era una apuesta clara: el editorial primero, las columnas después… la información, más tarde. Ahora cambian los papeles: se abre con España (mientras El País abre con Internacional) y Opinión pasa a páginas centrales. No es un cambio a la ligera, es una declaración de intenciones: este diario es español ante todo y sobre todo, incluso sobre la opinión.
… Pero más opinión en la web. En la página digital pasa lo contrario: el proceso que empezó con la salida de Gumersindo Lafuente y Borja Echevarría de elmundo.es ha llegado a su fin. Tanto limpiar la mancheta (y entonces no había crisis) ha generado que la edición digital del diario, la más leída en castellano en todo el mundo, sea, por fin, un instrumento del periódico de papel (hasta colocan el logotipo de la edición de papel en los temas que se han volcado de él). La opinión pisa fuerte en esta nueva andadura del digital, con un videoblog para Pedro J. Ramírez. Esto sí que es usar las nuevas tecnologías para resucitar antiguos usos: si los blogs son las columnas 2.0, este uso del videoblog supone el nacimiento del editorial 2.0.
Hace ahora seis días comenzó la cuenta atrás: desde hace una semana, una o dos páginas de gráficas nos recuerdan que este domingo se rediseña El Mundo. Quizá quede en agua de borrajas, quizá quede en un ligero (aunque importante) lavado de cara, como el que emprendió hace un año su eterno rival, El País. Pero quizá haya algo más.
Pedro J. Ramírez, el creador, director y dueño absoluto del que se considera el diario más personalista del país, adelantó a mediados de noviembre que los cambios serían importantes. Se espera que los cambios lleguen en lo estético, hay incluso quien habla de un cambio global de mentalidad en el grupo de cara a un desembarco definitivo en la Red, donde ya son el diario más leído del mundo en castellano… Pero las claves, que no suponen un cambio real, hay que buscarlas más en los planteamientos, en las ideas. En este sentido, dio dos pistas:
“El medio es la marca”, escribió en una de sus cartas de fin de semana. Bajo esta reconstrucción de la vieja frase de “el medio es el mensaje” quiso confirmar lo que muchos ya sabían: la adquisición de los medios de Recoletos hace ahora dos años no daba lugar al nacimiento de un nuevo grupo de comunicación, sino que El Mundo en sí era el grupo: el diario es la nave, el centro del proyecto, sobre el que pivota todo lo demás. Si PRISA lo hizo durante tantos años con El País, ¿por qué no iba a hacerlo él con Unidad Editorial?.
“El medio es una marca que incluye los atributos ideológicos y estéticos de la compañía”, dijo en el Fórum Nueva Economía. Todo responde a un mismo patrón, donde no se admiten discrepancias ni búsquedas de independencia. De paso, dos juegos florales más: un recordatorio al Gobierno de lo importantes que son los medios en general (y el suyo en particular) y una soflama contra la televisión pública que, según dijo, roba publicidad al resto de medios.
Ahora falta saber en qué queda el rediseño, bajo qué papel de regalo y cuántos lazos envuelve esos planteamientos. La posición de líder en internet le da una ventaja competitiva importante, pero su gran guerra, la del papel, aún la sigue perdiendo. Ha esperado un año a responder a El País. Ahora falta saber cómo lo hará.
Nuevos tiempos, nuevos medios. Y el cambio se acelera: en los últimos años la publicidad en internet no ha hecho más que crecer y, gracias a la crisis actual, las redacciones de papel no han parado de menguar. Tanto es así que hasta se rumorea insistentemente con que 2009 será el año de la selección natural a nivel comunicativo. Hay quien dice que dos gratuitos cerrarán, hay quien dice que alguno se fusionará, hay quien dice que se cerrarán aún más delegaciones… hay quien dice, incluso, que alguno de los grandes abandonará el papel y se volcará exclusivamente en la web.
Ante tal vorágine de cambios en el año que se avecina, muchos medios corren a pulir sus estrategias en la Red para enfrentarse mejor a la feroz competencia del sector durante el año que empieza. De alguna forma, internet es el último rincón por terminar de colonizar, la última esquina del mundo conocido para buscar Eldorado.
Partamos de una base: los medios digitales son un nuevo medio, no sólo un nuevo soporte. Se redacta diferente, se presenta la información de forma diferente, cuenta con recursos diferentes, armas diferentes, códigos diferentes… Considerar el periodismo on line a día de hoy como una variación del papel, un volcado, es un error que muchos aún cometen y que probablemente les salga caro.
Aquí van algunas cuestiones a plantearse durante este año:
1. La redacción
¿Cómo tienen que ser los redactores? Mucho se ha hablado durante los últimos años del tapón generacional contra el que ha tenido que luchar el joven periodista. Internet es, en este sentido, una buena oportunidad. Ser nativo digital es una ventaja competitiva de las nuevas generaciones, que llegan con mucha fuerza a unos nuevos medios digitales en los que hay que conocer bien el terreno.
¿Es imprescindible una redacción de nativos digitales? Es necesaria, recomendable, su presencia. Pero eso sí, los ‘viejos‘ periodistas tienen mucho que decir. Sobran los ejemplos de veteranos que se han metido de lleno en este mundo y manejan como nadie las claves del periodismo digital y cuentan con una experiencia a sus espaldas que ningún joven puede pretender tener. Lo bueno de la Red es que todos tienen hueco… si quieren tenerlo.
¿Nos fusionamos o no? Hay diarios teóricamente integrados (como 20 minutos), hay quien separa sus redacciones ‘clásicas’ y sus redacciones digitales en salas diferentes (como la mayoría de medios) y hay, incluso, quien pone kilómetros de distancia entre una y otra (como sucede en PRISA).
Retomando el principio de que un medio digital es un medio en sí mismo (y en base a lo vivido) una fusión sí es posible si se hace bien. Pero estar fusionado no quiere decir sólo que un redactor sirva para trabajar en dos soportes, sino que los responsables piensen en dos soportes, que toda la redacción se estructure entre dos soportes y, sobre todo, que haya gente suficiente para hacerlo.
De no hacerlo bien los errores se pagan: la versión digital se convierte en un mero volcado con alguna actualización, los trabajadores reciben órdenes por duplicado, muchas veces se dobla trabajo (se hace una misma cosa dos veces, una para cada soporte) y se cuida más un soporte que otro (regularmente sale perdiendo la web). Los medios netamente digitales se ahorran estos problemas.
2. Contenidos
¿Qué peso tiene el teletipo? La gran mayoría de diarios digitales han priorizado la rapidez a la hora de actualizar contra la profundización o contextualización, salvo honrosas excepciones que, en cualquier caso, no son diarios de actualidad. En esa carrera, que desgraciadamente conduce a cometer muchísimos errores, las agencias de información tienen una importancia clave. Por desgracia en muchos medios la labor del periodista queda relegada a copiar y pegar teletipos, sin más, desapareciendo por completo.
¿De quién es la información? En internet, la información no es del medio ni de sus fuentes, sino del lector. Las exclusivas duran tanto como lo que tarda otro medio en reproducirla, citarte y enlazarte. Quien no cite y enlace incumple una regla de oro: hay que ser honesto, y a los deshonestos se les coge rápido.
Esta práctica de citar y enlazar tiene tres puntos buenos: por una parte le hace ver a tu lector que en tu medio puede encontrar toda la información, no sólo la tuya, sino toda; lo único importante es que sea lo suficientemente interesante como para que, si la información es de otro, tú la ofrezcas. En segundo lugar, cada vez que tú enlazas alguien ve que le has enlazado y te visitará: eso es tráfico y, especialmente, es notoriedad. Por último, enlazar hace que el lector pueda ampliar información sin límite, contextualizar una noticia, visitar otras páginas y acabar sabiendo de verdad de dónde viene esa información, por qué ha sucedido e, incluso, qué puede pasar.
Nunca podrá caber todo eso en una información si no es enlazando, porque los textos en la Red deben ser aún más concisos que en el papel: no es lo mismo leer páginas que píxeles, y si no pregunta a tus ojos.
¿Cómo presento la información? Información no es sólo la noticia. Información es la fotografía que le acompaña, el mapa que la ubica, el vídeo que te enseña qué ha pasado, el audio que te hace vivirlo… La gran ventaja de la Red es que es multimedia y, en este sentido, te ofrece a la vez todas las ventajas de todos los medios.
¿Cómo estructuro los contenidos? De entre todas las decisiones que un medio digital deberá tomar hay una fundamental: cómo estructurar todo. ¿Siguen valiendo las clásicas secciones de Nacional, Internacional, Local, Deportes…? En caso de tener delegaciones, ¿dónde clasifico la información, en la categoría geográfica o en la temática?
Parece obvio que ante estos nuevos contenidos, nuevos públicos, nuevos hábitos y nuevas formas de comunicar, conviene apostar por nuevas secciones. Cuestiones como estas se resuelven definiendo el medio, es decir, sabiendo qué se quiere hacer, para lo que en su día propuse cinco cuestiones que ayudan a comprender cómo es un medio (su pulso informativo, su criterio de selección, el respaldo que tiene, el formato que presenta y la estructura sobre la que nace).
3. Posicionamiento
¿Posicionarme, a qué precio? Lo conté por activa, por pasiva y por perifrástica: hasta el jefe de Google ve en aplicar a los medios técnicas de SEO (herramientas para posicionar mejor los contenidos digitales en los buscadores) un error.
Siendo sinceros, si nos ceñimos a las normas clásicas del periodismo, el SEO no es un problema. Google leerá mejor, colocará más arriba y, por tanto, llevará más visitas a tu medio conforme más lineal seas: titulares con sujeto, verbo y predicado, que la noticia hable exactamente sobre lo que diga el titular, que éste aparezca reproducido luego dentro de la noticia…
El problema radica cuando el contenido de un medio se altere para ‘gustar’ más a Google: poner negritas redundantes, prescindir de alguna licencia en un titular para hacer más atractiva la información, generar contenidos que no aportan nada informativamente sólo para engañar a los robots del buscador…
Posicionarse es importante, pero lo más importante de un medio es informar. Lo que obstaculiza esta labor debe ser eliminado.
¿Cómo crear imagen de marca? Hay medios digitales que han gastado enormes sumas de dinero por anunciarse en Google, han aumentado sus visitas y, cuando han retirado la publicidad, han caído en picado. Conclusión: la gente les visitaba porque les veía en la Red, pero no habían conseguido desarrollar una imagen de marca que hiciera que la gente empezara a visitarles por propia voluntad.
Hay medios que entran en redes sociales, agregadores y herramientas diversas para usarlas como lugar donde soltar sus contenidos, con lo que mucha gente acaba cansándose e ignorándoles. Hay, incluso, medios que se anuncian en otros medios. ¿Es ahí donde deben los medios buscar visitantes?
Hay que utilizar las armas propias de la Red, sí, pero en positivo: usar sin abusar y, especialmente, coexistir y aunar esfuerzos con los habitantes de este microcosmos. Por ejemplo, los blogs. La estrategia del portugués Publico de mostrar la dirección de las páginas que enlazan su información, aplicada en nuestro país por La Vanguardia, es una buena forma de incentivar que nos lean y enlacen, lo que a la larga supone visitas y notoriedad.
4. Participación
¿Qué papel tiene el periodismo ciudadano? Los medios usan poco a sus lectores. Les piden participación, sí, pero a qué precio. Les ofrecen un hueco, pero los usuarios, ahora emisores de información, ya tienen el suyo.
Ellos no son periodistas, sus blogs no son periodismo. Pero sus ojos pueden ser los ojos del periodista allá donde no llegue, y su testimonio puede ser un buen punto de partida para investigar. Pulsar la opinión de quien nos lee es bueno aunque sea para saber qué les interesa y qué no, pero hay que ir más allá: hay que ofrecerles participar, ser autores de contenido retomando viejas fórmulas, como OhMyNews e integrándolas en nuestro medio. Soitulo hace y no es una mala apuesta porque ayuda a tener perspectivas diferentes y a cubrir temas que con una redacción limitada no se podrían cubrir.
¿Cómo evito el ruido? La conversación es la base de la Red. Los procesos de creación de información han cambiado con la participación: si antes un periodista se documentaba, escribía y con la publicación de su texto terminaba el proceso informativo, ahora internet ha traído el verdadero feedback a la comunicación; más aún que eso, son emisores válidos en este nuevo escenario: los usuarios responden y, en muchas ocasiones, corrigen, modifican o amplían la información. Los usuarios son ahora el fin del ciclo comunicativo.
Pero también es cierto que no todos conversan, lo que hace que la moderación de comentarios siga siendo uno de los principales problemas: ¿qué permito? ¿qué elimino? ¿qué criterio uso? ¿quién lo hace, un equipo externo, los redactores?
Como en todos los bares, hay gente que grita. Esta taberna no es una excepción y se necesita gente que llame la atención a los alborotadores o expulse a los que no dejen a los demás hacer lo que vinieron a hacer.